ELLA ES IMELDA

Ahora tiene 22 años, pero tenía solo 19 al momento de quedar embarazada, producto de las violaciones de su padrastro, quien abusó de ella desde los 12 años. Ella, sin embargo, no sabía que estaba embarazada hasta que un día sintió un fuerte dolor abdominal. Se dirigió al baño y dio a luz a una niña en la letrina de su casa, perdiendo la conciencia en el proceso. Fue llevada por su madre al hospital y cuando despertó, se encontró con autoridades preguntando por la bebé, quien fue encontrada con todavía con vida. Aunque no había señales de ningún tipo de maltrato, el caso en contra de Imelda la acusaba no de intento de aborto inducido, sino de homicidio agravado en grado de tentativa, lo cual le adjudicaba 20 años en prisión.

Imelda pasó 23 meses en la cárcel, separada de su familia y su hija. Después de varias dilaciones, Imelda fue finalmente liberada el 20 de diciembre de 2018.

ELLA ES TEODORA

En 2007, Teodora tenía 9 meses de embarazo de su segundo hijo. Sentía dolores pero pensaba que se debía a que su hijo venía en camino. Llamó a la ambulancia desde la escuela donde trabajaba, pero tardaron demasiado. Teodora se desmayó y fue llevada al hospital mientras sangraba. Al despertar, la policía estaba a su alrededor, y la acusaban de haber matado a su hijo. Ese día, Teodora no sólo sufrió un aborto espontáneo, sino que también perdió la libertad, la oportunidad de ver crecer a su otro hijo y su familia la perdió a ella. Tuvo que pasar 11 años en el centro de readaptación de Mujeres de Ilopango, donde vivió en condiciones inhumanas. En diciembre de 2017, Teodora salió libre por conmutación de pena, aunque todavía no se ha declarado su inocencia ante la ley.

ELLA ES MARÍA TERESA

Ahora vive en Suecia con su hijo, aunque no terminó allá por su voluntad, sino a causa de la persecución de un Estado salvadoreño que se fue en su contra.

El 24 de noviembre de 2011, María Teresa sintió un fuerte dolor, empezó a sangrar y pidió ayuda inmediatamente, pero la policía y la ambulancia tardaron demasiado en llegar. Ella recobró la conciencia en el hospital, donde se vio rodeada de médicos y autoridades, que la incriminaban preguntando dónde estaba su hijo, a lo cual ella siempre declaró lo mismo: no sabía de cuál hijo le hablaban. Ella no sabía que estaba embarazada. María Teresa tenía menos de 21 meses de gestación cuando sufrió la emergencia obstétrica. Durante todo ese tiempo, su periodo llegaba con normalidad y el aumento de peso había sido apenas notable. También tenía otro hijo que mantener en casa. A ella, la condenaron a 40 años prisión, de los cuales cumplió 4 años y medio de condena alejada de su familia, hasta que su defensa consiguió apelar la decisión del juez y logró su libertad provisional. Sin embargo, después de que fue liberada, el Estado seguía acusandola de los mismos cargos, sosteniendo sus argumentos en su nivel educativo de bachiller y el hecho de que ya había estado embarazada. Aunque no pudo comprobarse si el bebé nació vivo o muerto, a ella se le alegaba negligencia en el cuidado de un embarazo del que no tenía consciencia. Dada la insistencia en sus acusaciones y con el apoyo de organizaciones como Amnistía Internacional, María Teresa debió salir de El Salvador y buscar asilo en Suecia, donde ha logrado vivir con tranquilidad los últimos años, a pesar de que el Estado intentó quitarle todo.