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Seguimos Unidos is a citizen’s initiative that seeks to protect the health and life of all Salvadoran women, girls and their families. The total ban on ending a pregnancy in El Salvador rips apart many families in cases where a woman dies unnecessarily from pregnancy complications, or she is unjustly imprisoned after having a miscarriage or stillbirth.

Right now, 28 women are in jail as a result of El Salvador’s total ban on ending a pregnancy. They committed no crime, and even so they were accused of ending their pregnancies illegally, then later charged with homicide – after having miscarriages or stillbirths.

During this Valentine’s month, we want to invite you to share your love with those women who have been victims of an unfair law that acts against their health and human rights.

Let’s unite as citizens of the world to offer our solidarity and share with our families and friends the lived experiences of girls and women who have been denied their right to health, life and freedom.

Send your love to these women in El Salvador just by sharing a few words of sympathy and hope with them. Today, they need us more than ever!

#ShareYourLove with the affected women:

  • Share one of the cards you will find below on social media and send some words of sympathy to the women.
  • Don’t forget to include the hashtags #ShareYourLove #ConEllas
  • Invite family and friends to share their love as well.
  • Don’t forget to read their life stories.

There is a law in El Salvador that harms women when they are most in need of medical care. The complete criminal total ban on ending a pregnancy–under any circumstances–denies them the necessary medical treatment during high-risk pregnancies, putting their health and life in danger. The law requires girls who have been raped to continue with their pregnancies, which present physical and psychological risks.

An extreme consequence of the law is that poor women who have had obstetric emergencies are often accused of having had an abortion when seeking medical attention. They are then prosecuted for the higher crime of aggravated homicide, which carries sentences of up to 50 years in prison.

Today, 28 Salvadoran women face decades in prison simply for having miscarriages and stillbirths. Due to the social stigma surrounding these cases, they face verbal physical abuse, and live in deplorable conditions, without adequate food, medical care and hygiene. They are lucky if they ever get to see their families, who either don’t have the resources to travel, or can’t cut through the bureaucratic red tape that prevents them from visiting.

It’s time to raise our voice together!

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One day at work, in 2007, Teodora del Carmen collapsed from a severe abdominal pain – she had suffered a stillbirth. When she regained consciousness, she was bleeding heavily and in need of emergency care. She called the police multiple times for help but when they arrived, they accused her of having an abortion and arrested her immediately.

Within months, Teodora was sentenced to 30 years in prison for aggravated homicide—simply for losing her pregnancy. In 2017, after spending a decade in prison, her case was re-examined, but despite any evidence of wrongdoing, a judge reconfirmed her sentence of 30 years. Today, she remains locked up while her family fights for her freedom.

 

 

 

 

 

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At the age of 18, Evelyn Beatriz was raped by a gang member in her community. She didn’t realize she was pregnant until she had severe abdominal pain, suffered a stillbirth, and lost consciousness. Her mother took her to the hospital for emergency care, but medical staff swiftly accused her of having an abortion and reported her to the police.

In 2017, after a year of being detained, Evelyn’s case went to trial. Like many other women in jail for miscarriages and stillbirth, her charge was increased from abortion to aggravated homicide, which carries a minimum 30-year sentence. Despite clear evidence from medical experts that she lost her pregnancy naturally, she was convicted of homicide and sent to prison. Her scheduled release date is 2047.

 

 

 

 

 

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Seguimos Unidos es una iniciativa ciudadana que busca proteger la salud y vida de todas las mujeres, niñas y sus familias salvadoreñas. La prohibición total de la interrupción del embarazo en El Salvador separa muchas familias, incluso cuando una mujer se fallece innecesariamente por complicaciones con su embarazo o la condenan injustamente por tener una emergencia obstétrica.

Actualmente, hay 28 mujeres que están en la cárcel como resultado extremo de la ley arcaica contra la interrupción del embarazo en el país. No cometieron ningún crimen, sólo fueron acusadas injustamente después de tener una emergencia obstétrica.

Durante este mes de San Valentín, te invitamos a compartir tu amor con aquellas mujeres quienes han sido víctimas de una ley injusta que actúa en contra de la salud y los derechos de las mujeres.

Unámonos como ciudadanos del mundo para brindar nuestro optimismo y compartir con nuestras familias y amigos la historia de vida de estas mujeres a las que se les ha negado, en su propio país, el derecho a su salud, vida y libertad.

Dona tu amor a estas mujeres de El Salvador compartiendo unas palabras de solidaridad y esperanza con ellas. ¡Hoy nos necesitan más que nunca!

#ShareYourLove con las mujeres afectadas:

  • Comparte en tus redes sociales una de las tarjetas que encontrarás a continuación y envía algunas palabras de solidaridad a las mujeres afectadas.
  • Incluye los hashtags #ShareYourLove #ConEllas
  • Invita a tu familia y amigos a compartir su amor.
  • No dejes de leer sus historias de vida.

Existe una ley en El Salvador que condena a las mujeres en los momentos más adversos. La prohibición total de la interrupción del embarazo les niega el tratamiento médico necesario a mujeres que enfrentan embarazos de alto riesgo, lo que pone en juego su salud y vida. La ley obliga a niñas violadas a seguir con un embarazo con preocupantes efectos físicos y psicológicos, las deja en riesgo de morir por condiciones de salud prevenibles.

Como resultado de la ley extrema contra la interrupción del embarazo, mujeres pobres que han tenido emergencias obstétricas son acusadas de haber tenido un aborto al buscar atención médica y, por tanto, son perseguidas judicialmente por homicidio agravado, un crimen más severo que las sentencia a hasta 50 años en la cárcel.

Hoy en día, 28 mujeres están en prisión por haber sufrido complicaciones en sus embarazos que estuvieron totalmente fuera de su control. Debido al estigma social que rodea estos casos, se enfrentan con abuso físico verbal, viven en condiciones deplorables, sin una adecuada alimentación, atención médica e higiene. Son afortunadas si alguna vez logran ver a sus familiares, quienes no tienen los recursos para viajar o no pueden atravesar los complicados procesos burocráticos para obtener el permiso de visita.

¡Es hora de alzar la voz juntos!

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Un día en el 2007 mientras Teodora del Carmen trabajaba, un severo dolor abdominal la hizo colapsar. Sufrió una emergencia obstétrica que resultó en la pérdida de su embarazo. Cuando recuperó la conciencia descubrió que estaba sangrando. Llamó a la policía varias veces para pedir ayuda, pero cuando llegaron la acusaron de haber tenido un aborto voluntario y la detuvieron.

Con tan solo 24 años, Teodora fue sentenciada a 30 años de cárcel por homicidio agravado tras haber sufrido una emergencia médica fuera de su control. En el 2017, tras una segunda apelación, el mismo juez la condenó nuevamente a cumplir 20 años mas de sentencia. Hoy, permanece encerrada mientras su familia lucha incansablemente por su libertad.

 

 

 

 

 

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A la edad de 18 años, Evelyn Beatriz fue violada por un miembro de una pandilla en su propia comunidad. No supo que estaba embarazada hasta que tuvo un dolor abdominal severo, sufrió una emergencia obstétrica y perdió el conocimiento. Su madre la llevó al hospital para recibir atención médica, sin embargo, el personal la acusó rápidamente de haber tenido un aborto y la entregó a la policía.

En 2017, después de un año de ser detenida, el caso de Evelyn fue a juicio. Al igual que muchas otras mujeres encarceladas por emergencias obstétricas, su “crimen” pasó de ser considerado aborto a homicidio agravado, lo que conlleva a una sentencia mínima de 30 años. A pesar de la clara evidencia médica de que perdida del embarazo pasó de forma natural, fue declarada culpable de homicidio y enviada a prisión. Evelyn cumplirá su sentencia hasta el año 2047.

 

 

 

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