• ELLA ES MARÍA TERESA

Ahora vive en Suecia con su hijo, aunque no terminó allá por su voluntad, sino a causa de la persecución de un Estado salvadoreño que se fue en su contra.

El 24 de noviembre de 2011, María Teresa sintió un fuerte dolor, empezó a sangrar y pidió ayuda inmediatamente, pero la policía y la ambulancia tardaron demasiado en llegar. Ella recobró la conciencia en el hospital, donde se vio rodeada de médicos y autoridades, que la incriminaban preguntando dónde estaba su hijo, a lo cual ella siempre declaró lo mismo: no sabía de cuál hijo le hablaban. Ella no sabía que estaba embarazada. María Teresa tenía menos de 21 meses de gestación cuando sufrió la emergencia obstétrica. Durante todo ese tiempo, su periodo llegaba con normalidad y el aumento de peso había sido apenas notable. También tenía otro hijo que mantener en casa. A ella, la condenaron a 40 años prisión, de los cuales cumplió 4 años y medio de condena alejada de su familia, hasta que su defensa consiguió apelar la decisión del juez y logró su libertad provisional. Sin embargo, después de que fue liberada, el Estado seguía acusandola de los mismos cargos, sosteniendo sus argumentos en su nivel educativo de bachiller y el hecho de que ya había estado embarazada. Aunque no pudo comprobarse si el bebé nació vivo o muerto, a ella se le alegaba negligencia en el cuidado de un embarazo del que no tenía consciencia. Dada la insistencia en sus acusaciones y con el apoyo de organizaciones como Amnistía Internacional, María Teresa debió salir de El Salvador y buscar asilo en Suecia, donde ha logrado vivir con tranquilidad los últimos años, a pesar de que el Estado intentó quitarle todo.

  • ELLA ES MARÍA TERESA

Ahora vive en Suecia con su hijo, aunque no terminó allá por su voluntad, sino a causa de la persecución de un Estado salvadoreño que se fue en su contra.

El 24 de noviembre de 2011, María Teresa sintió un fuerte dolor, empezó a sangrar y pidió ayuda inmediatamente, pero la policía y la ambulancia tardaron demasiado en llegar. Ella recobró la conciencia en el hospital, donde se vio rodeada de médicos y autoridades, que la incriminaban preguntando dónde estaba su hijo, a lo cual ella siempre declaró lo mismo: no sabía de cuál hijo le hablaban. Ella no sabía que estaba embarazada. María Teresa tenía menos de 21 meses de gestación cuando sufrió la emergencia obstétrica. Durante todo ese tiempo, su periodo llegaba con normalidad y el aumento de peso había sido apenas notable. También tenía otro hijo que mantener en casa. A ella, la condenaron a 40 años prisión, de los cuales cumplió 4 años y medio de condena alejada de su familia, hasta que su defensa consiguió apelar la decisión del juez y logró su libertad provisional. Sin embargo, después de que fue liberada, el Estado seguía acusandola de los mismos cargos, sosteniendo sus argumentos en su nivel educativo de bachiller y el hecho de que ya había estado embarazada. Aunque no pudo comprobarse si el bebé nació vivo o muerto, a ella se le alegaba negligencia en el cuidado de un embarazo del que no tenía consciencia. Dada la insistencia en sus acusaciones y con el apoyo de organizaciones como Amnistía Internacional, María Teresa debió salir de El Salvador y buscar asilo en Suecia, donde ha logrado vivir con tranquilidad los últimos años, a pesar de que el Estado intentó quitarle todo.