Muchas familias no tienen una casa que les sirva de protección a la pandemia

Más de 2000 millones de personas de todo el mundo tienen que enfrentar la pandemia del COVID-19 sin acceso a un retrete y miles de millones no tienen acceso a agua.  Los gobiernos están haciendo esfuerzos para actuar frente el déficit habitacional; sin embargo, en países en desarrollo, dos de cada tres familias necesitan una casa en mejores condiciones y no una construcción nueva.

Además, la mala calidad de la vivienda también tiene repercusiones en la salud mental, ya que las condiciones de hacinamiento tiene consecuencias en la salud mental como el disminuir la autoestima, subir los niveles de depresión y estrés así como probabilidades de sufrir trastorno por estrés postraumático.

Esto nos demuestra que la necesidad de una vivienda segura y asequible es un derecho universal, ya que solo de esta manera las casas seguras y cómodas servirán para proporcionar la protección básica para la salud física y mental que implica la medida de aislamiento para evitar la propagación del COVID-19.

Lee más sobre este tema aquí:

https://blogs.worldbank.org/es/voces/tres-maneras-de-mejorar-las-condiciones-de-vivienda?cid=EXT_WBBlogTweetableShare_D_EXT

https://bit.ly/2VYJxPP

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