Ellas, las que no importan

Las niñas y adolescentes son las principales víctimas de violencia sexual en el país. Son ellas las que necesitan que el Estado invierta adecuadamente en prevención y sanción, pero además que este –mediante sus instituciones y normas– las proteja de las consecuencias que una violación sexual acarrea.

Liz Meléndez

Sociológa y Directora del CMP Flora Tristán

Recorrer las historias de las niñas violentadas es dramático e indignante, pues cada caso nos grafica la impunidad, la desprotección, la injusticia y la necedad de una sociedad que culpa a las víctimas por el abuso y las somete a vivir embarazos forzados.

Historias de niñas madres hay miles, uno de los casos más recientes y dramáticos es el de una niña de Cajamarca, de tan solo 10 años, quien producto de una violación quedó embarazada. El agresor es un familiar de 68 años aún prófugo. A su corta edad será madre y esto parece no indignar demasiado.

De acuerdo con el SIS, en los últimos seis años, 11,781 niñas y adolescentes procrearon producto de una violación. Save the Children, en el 2016, señaló que el 60% de embarazos de menores de entre 12 y 16 años fue a consecuencia de una violación.

Así de trágico. En el Perú hay miles de niñas madres, pequeñas que no entienden lo que ha sucedido, niñas víctimas que se encuentran desamparadas frente a un embarazo forzado, condenadas por una sociedad conservadora y machista, a ser madres por violación, cuando todavía necesitan ser hijas.

El Comité de las Naciones Unidas de la Convención contra todas las formas de discriminación hacia la mujer (CEDAW) recomendó al Estado Peruano despenalizar el aborto por causal violación, pues su criminalización solo genera mayores sufrimientos en las víctimas.

No obstante, en el país, lejos de dar pasos para asegurar la vida y salud de las mujeres y niñas, se da cabida a propuestas legislativas que solo buscan poner mayores obstáculos para que algún día se apruebe una norma que despenalice el aborto por causal violación. Este es el caso del proyecto que regula el nacimiento confidencial y ampara al expósito, presentado por el congresista Yonhy Lescano.

La propuesta, también mal llamada ‘cunas salvadoras’, lejos de salvar a nadie, solo conseguirá profundizar el escenario de resistencias, atentar contra el interés superior del niño/a y los derechos de las mujeres. Ya existen programas de adopción, los cuales necesitan ser fortalecidos, pero el camino que propone este proyecto no contribuye a ello; por el contrario, afianza los escenarios de exclusión. Tanto el Ministerio de la Mujer como el de Justicia y el de Salud se han pronunciado con una opinión desfavorable frente a la propuesta legislativa.

Es obligación estatal proteger a las mujeres y niñas víctimas de violación; ello implica garantizarles un entorno seguro, que no las juzgue, ni las trate como incubadoras, que no las criminalice ni condene a maternidades forzadas. El Estado tiene que tratar a las mujeres, desde la infancia, con dignidad.

Fuente: elperuano.pe

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