Rechazada por su país tras aborto, Suecia la acoge

Luego de dejar la prisión, tras ser anulada su condenada por asesinato al haber sufrido un aborto espontáneo, María Teresa tenía esperanzas de recuperar su vida, sin embargo, la única opción que encontró fue salir de su país en busca de asilo.

Cuando María Teresa Rivera fue liberada de una prisión en El Salvador el año pasado, luego de que fue anulada su condena por asesinato tras un aborto espontáneo, esperaba comenzar una nueva vida con su hijo de 11 años.

Ella creía que podría dejar atrás los más de cuatro años de cárcel y llorar la pérdida que llevó a una acción judicial por aborto en el país de mayoría católica donde la práctica está prohibida, bajo cualquier circunstancia, desde 1997. Pero fue imposible.

“Me decían la asesina de bebés. Nadie me daba un trabajo. Fui juzgada”, dijo Rivera, de 34 años, quien fue sentenciada a 40 años de cárcel, la pena máxima impuesta a una mujer por un aborto en El Salvador.

Cuando fiscales estatales presentaron una apelación para revocar el fallo de la Corte Suprema en mayo del año pasado, Rivera supo que debía buscar refugio en el extranjero o se arriesgaba a ser enviada de nuevo a prisión.

El 17 de marzo, Rivera se convirtió en la primera mujer que recibe asilo en Suecia por ser injustamente encarcelada por desafiar una prohibición de aborto, una de las cientos de mujeres acusadas de provocarse abortos tras pérdidas espontáneas o complicaciones del embarazo, según grupos activistas.

Abogados del Centro de Derechos Reproductivos con sede en Estados Unidos dijeron que Rivera es la primera mujer en el mundo en recibir asilo por esas razones.

“Estaba tan nerviosa. No pensé que me dieran asilo en Suecia (…) Ellos (las autoridades suecas) dijeron que mis derechos como mujer fueron violados. En vez de protegerme, el Estado me persiguió”, dijo Rivera a la Fundación Thomson Reuters vía telefónica desde el pueblo sueco de Horndal, a unas dos horas de Estocolmo.

Pese a tener que adaptarse el frío y a un nuevo idioma, Rivera dijo que está feliz en Suecia, donde los locales y la comunidad latina la han hecho sentir bienvenida.

“No estamos acostumbrados a tener que abrigarnos y el nuevo idioma ha sido el shock cultural más grande”, contó. “Pero lo más importante fue que hemos sido bien recibidos. Los suecos han mostrado solidaridad”, añadió.

PRECEDENTE HISTÓRICO

Catalina Martínez, abogada y directora para América Latina del Centro de Derechos Reproductivos, que ha apoyado a Rivera, describió la medida como “un gran precedente, no sólo para mujeres en El Salvador sino para las féminas en todo el mundo”.

Si bien la decisión de las autoridades suecas de otorgar el asilo no se refiere específicamente a la prohibición de aborto en El Salvador, sí señala que Rivera fue encarcelada por sufrir una emergencia obstétrica, explicó Martínez.

“Las autoridades migratorias consideraron el hecho de que sufrió persecución legal y social”, añadió. Al final, las autoridades suecas consideraron que el castigo a Rivera, los años en la cárcel y el peligro que corría si volvía a El Salvador, equivalía a persecución, dijo.


El Salvador es uno de los siete países en América Latina y el Caribe con una prohibición completa del aborto. El procedimiento es ilegal incluso en casos de violación, incesto, si la vida de la mujer está en peligro o si el feto tiene malformaciones.

En El Salvador, 26 mujeres están en prisión, condenadas por inducir un aborto, con penas de entre 30 y 40 años, incluyendo una encarcelada el año pasado, según el Centro de Derechos Reproductivos.

“Sólo las mujeres pobres, no las mujeres ricas, son encarceladas bajo la ley”, dijo Rivera, quien prometió luchar por su liberación. “No hay miembros del Congreso ni alcaldesas condenadas por esto. Ellas pueden dejar el país si quieren hacerse un aborto”, añadió.

Con las otras mujeres encarceladas “nos prometimos que si dejaba El Salvador, hablaría en su favor. No merecen estar en prisión por crímenes que no cometieron. Algunas madres han pasado 10 años en prisión lejos de sus hijos”, dijo Rivera, quien sueña con estudiar derecho.

Activistas dicen que habría una luz de esperanza para las mujeres que buscan abortos que salvarían su vida ya que la congresista Lorena Peña, del gobernante partido izquierdista FMLN, presentó un proyecto de ley para flexibilizar la prohibición.

Si es aprobado, permitiría el aborto bajo ciertas circunstancias, incluyendo casos de violación y embarazos de riesgo. Los legisladores debatirán el proyecto de ley más adelante este año.

 

Fuente: www.elfinanciero.com.mx

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