Niñas cuidando a niñas: la realidad del embarazo adolescente en Latinoamérica

Es la única región del mundo donde han aumentado los partos de niñas de menores de 15 años y donde 1 de cada 3 embarazos corresponden a menores de edad. Ahora la campaña #NiñasNoMadres pone el foco en esta problemática.

 “ No sabía que estaba embarazada, solamente sentía que la barriga me crecía y la gente andaba hablando de que yo estaba embarazada”. Susana fue violada rutinariamente por su padre hasta que a los 13 años se quedó embarazada. En la provincia de Pichincha, en Ecuador, él la amenazaba para que no le denunciara diciéndole que mataría a su hermano.

A los 14 años Susana tuvo un bebé. Y todas sus opciones de futuro quedaron relegadas a una sola: ser madre.

El testimonio de Susana, publicado en un informe de Planned Parenthood Global, es solo un ejemplo de la violencia sexual que sufren las niñas de América Latina. Pero también está Juana, una niña guatemalteca de 14 años que fue víctima de violencia sexual por parte de su medio hermano a los 12 años y a los 13 se quedó embarazada y dio a luz. O Citlalli, una niña huichol de Sonora que sufrió una violación por parte de un compañero de trabajo de su padre en su propia casa.

Todas son el reflejo de la realidad contra la que ahora lucha la campaña Niñas, No Madres. Una iniciativa organizada por Amnistía Internacional, Gire México, Planned Parenthood Global y Claclai, que denuncia la violencia sexual, los embarazos y la falta de acceso al aborto que afectan a miles de niñas de entre 9 y 14 años en Latinoamérica.

Uno de cada tres embarazos en América Latina corresponden a menores de edad

Latinoamérica y el Caribe son las únicas regiones del mundo en las que en los últimos años han aumentado los partos de niñas menores de 15 años. Lo denuncia Ximena Casas, oficial de Programas de Incidencia para Latinoamérica de Planned Parenthood Global.

Cuando Planned Parenthood llevó a cabo su investigación, se dieron cuenta que no importaba que las niñas estuvieran en Nicaragua, Perú o Guatemala, la violencia sexual que sufrían era la misma.

En Guatemala, cada 4 horas se registra un caso de agresión sexual contra niñas y 5 embarazos en menores de edad. En Nicaragua 8 de cada 10 víctimas de violencia sexual son niñas menores de 13 años. En Ecuador, por ejemplo, el 60% de las víctimas de violencia sexual son niñas y adolescentes”, enumera Ximena Casas.

En términos regionales, en América Latina una tercera parte de los embarazos corresponden a menores. El 20% de ellos se da en niñas menores de 15 años.

Latinoamérica y el Caribe son las únicas regiones del mundo en las que en los últimos años han aumentado los partos de niñas menores de 15 años.

Y la mayoría de los abusos sexuales son perpetrados por un hombre muy cercano a la niña: el abuelo, el padre, el padrastro, el primo o un vecino de la familia.

Una montaña de trabas que dificultan el derecho al aborto

Pese a que en casi todos los países de la región es legal abortar en el caso de embarazo de menores, la realidad no siempre se corresponde a la teoría.

“Se mezcla el estigma del embarazo, la falta de voluntad política, un personal sanitario poco capacitado u objetor de conciencia, el machismo de la sociedad y la falta de legislación o conocimiento de la norma, y se logra la peor combinación posible para poder ayudar a estas niñas”, explica a PlayGround Regina Tamés, directora de GIRE México.

Esta organización mexicana de sociedad civil que lucha por los derechos reproductivos de las mujeres, es una de las promotoras de la campaña Niñas, No Madres. Y también una de las asociaciones que se encargan de ayudar a estas niñas cuando el Gobierno de sus países les ha abandonado.

En el caso de GIRE, su campo de actuación opera dentro del estado mexicano. “Hay un montón de razones por las que se niega el aborto por violación y nosotras ayudamos a que se produzca”,cuenta Regina , “hay casos en los que incluso las autoridades alegan que la niña lo disfrutó o que propició el abuso”, continúa.

Cuando una niña y su familia piden ayuda para abortar, la organización se encarga de que lo hagan en sus estados o traen a la menor a Ciudad de México. Tras la interrupción del embarazo, GIRE sigue peleando contra los que le negaron a la menor el derecho al aborto y proporciona a las chicas asistencia psicológica para que se recuperen de la agresión sexual. “La cascada de problemas no termina con el aborto”, incide Regina.

Descriminalizar el aborto donde está prohibido

Solo 9 países en el mundo prohíben totalmente la interrupción del embarazo y 7 de ellos se encuentran en el continente americano: Chile, Nicaragua, Honduras, Haiti, Surinam, la República Dominicana y El Salvador.

Que el aborto sea considerado delito deja a las víctimas de violencia sexual completamente indefensas. “ No podemos ayudar a interrumpir el embarazo porque procesan a la niña, a la madre y a la persona que está ayudando”, comenta Morena Herrera, activista feminista de El Salvador y una de las mujeres que más está luchando por la legalización del aborto en el país.

Para Morena, esta penalización hace que el acceso a pastillas abortivas solo esté disponible para las adolescentes que vienen de familias ricas y aumenta los suicidios entre las pobres. “El suicidio se ha convertido en la primera causa de muerte materna indirecta en adolescentes .  Las chicas toman matarratas o el veneno que se echa aquí para que los frijoles no se arruinen”, cuenta.

Pero tener un aborto espontáneo tambien puede convertirse en delito en países como El Salvador. “Hay un parto precipitado, muere la criatura, acuden al médico desangrándose y las acusan de haberse practicado un aborto y de homicidio”, relata Morena. Además, existe un régimen jurídico especial para menores que hace que estas niñas puedan ser encerradas hasta los 18 años.

Para acabar de una vez con el estigma y erradicar los embarazos infantiles, la campaña que han iniciado las organizaciones de Niñas No Madres exige un cambio a los Gobiernos latinoamericanos, asistencia integral a las niñas que se quedan embarazadas y la posibilidad que que puedan acceder al aborto.

Para que cada vez menos chicas vivan la vida de Susana, Juana o Citlalli y sean lo que les corresponde ser: niñas.

Fuente: www.playground.net

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